El fisco federal anunció que entre enero y julio de 2026 ya había reunido 3 billones 830 mil 732 millones de pesos, una cifra que creció 117 mil 65 millones respecto al mismo lapso de 2025. Los impuestos aportaron 3 billones 407 mil 331 millones, con un aumento de 128 mil 523 millones, como si la chequera nacional hubiera decidido multiplicarse por arte de magia contable.
El IVA aportó 1 billón 41 mil 19 millones y el ISR 1 billón 777 mil 785 millones, números que el SAT atribuye al cumplimiento de los contribuyentes. Ese dinero, según el organismo, termina en programas sociales, pensiones, hospitales, escuelas, carreteras y seguridad, sin pasar antes por un cajero automático con crisis existencial. Mientras tanto, julio registró exportaciones por 81 mil 420 millones de dólares e importaciones por 82 mil 268 millones, un récord anual con crecimiento de 43.7% y 45% respectivamente.
El superávit acumulado de enero a julio alcanzó 9 mil 255 millones de dólares, impulsado sobre todo por manufacturas no automotrices y aparatos eléctricos que saltaron 134%. Hasta los productos extractivos crecieron 87.1%. El déficit mensual de 847.5 millones parece más un resbalón menor que un drama nacional.
Al final, el comercio exterior y la recaudación siguen su camino como dos amigos que descubren que el bar tiene barra libre.





