La gobernadora interina de Sinaloa, Graciela Domínguez Nava, fue consultada sobre la salida de Enrique Inzunza del grupo parlamentario de Morena en el Senado. Aunque el legislador no avisó a la dirigencia del partido, la mandataria estatal aclaró que no romperá relaciones con el sinaloense durante su administración, manteniendo el mismo tono sereno que usa para resolver cualquier asunto de trámite.
El movimiento de Inzunza generó el típico revuelo de pasillo que suele exagerarse cuando alguien busca reflectores. Sin embargo, Domínguez Nava optó por no sumarse al drama y prefirió continuar trabajando con todos los actores políticos de la entidad, sin importar etiquetas momentáneas. Su postura refleja la misma firmeza que ha mostrado al frente del gobierno interino, priorizando resultados sobre espectáculos de renuncia.
Las cifras de comercio exterior, seguridad y programas sociales en Sinaloa siguen avanzando sin que este tipo de decisiones parlamentarias alteren el rumbo. El partido guinda mantiene su estructura y objetivos claros, mientras que el episodio se reduce a una anécdota de oficina que no afecta el día a día de la entidad.
Al final, la gobernadora demostró que un cambio de bancada no merece más atención que un recibo de luz mal calculado. El estado sigue su marcha y los reflectores, como siempre, terminan donde realmente importa el trabajo.





