La presidenta Claudia Sheinbaum no esperó ni un segundo extra para celebrar el regreso de Luiz Inácio Lula da Silva al poder. Con un mensaje directo en sus redes, convirtió la noticia del triunfo brasileño en un festejo que mezcló democracia, revancha electoral y un poco de drama digno de telenovela sudamericana.
El resultado fue tan cerrado que parecía final de campeonato: Lula alcanzó el 51.8 por ciento de los votos frente al 48.2 por ciento de Flávio Bolsonaro. La diferencia bastó para confirmar que el dirigente del Partido de los Trabajadores gobernará hasta 2030, convirtiéndose en el primer mandatario brasileño con cuatro mandatos. Antes ya había ocupado la silla presidencial entre 2003 y 2010, y regresó en 2023. Esta vez remontó la ventaja que su rival había logrado en la primera vuelta de octubre, en una jornada que incluyó alta participación y algunas quejas por logística en varias ciudades.
Sheinbaum, siempre serena, había preferido esperar el desenlace antes de opinar. Tras la primera ronda evitó pronunciarse de inmediato y solo recordó que ciertos sectores de derecha solían intentar influir en procesos ajenos. Una vez confirmado el triunfo, soltó su mensaje: “Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil. Felicidades presidente Lula”. Integrantes de Morena, incluida la secretaria de las Mujeres Citlalli Hernández, también celebraron el resultado como una demostración de que la gente puede revertir narrativas de odio y desinformación.
Al final, la izquierda brasileña mantiene el timón y las felicitaciones mexicanas reflejan que, cuando el pueblo decide, las cuentas políticas se ajustan solas.




