La semana arrancó con un comunicado del INE que apareció, desapareció y volvió a surgir como si el documento estuviera en plena crisis existencial. Guadalupe Taddei Zavala, consejera presidenta, supuestamente presentaría su renuncia ante la Cámara de Diputados el 26 de octubre tras una reflexión profunda. El texto, identificado como número 460 y fechado el 25 de octubre de 2026, generó más dudas que certezas cuando fue retirado minutos después de su publicación.
El mensaje original destacaba que la decisión buscaba proteger al instituto y garantizar la continuidad de sus funciones constitucionales, sobre todo con el Proceso Electoral Federal 2026-2027 ya en marcha desde el 10 de septiembre. Las áreas operativas, técnicas y logísticas seguían avanzando según lo programado, mientras el personal en oficinas centrales y estados trabajaba para cumplir las etapas electorales. El comunicado también reconocía la importancia de la crítica periodística y el escrutinio público, pero advertía sobre filtraciones y versiones cuya autenticidad debía verificarse antes de sacar conclusiones apresuradas.
Las especulaciones surgieron en medio de señalamientos sobre contrataciones y posibles conflictos de interés con proveedores. La Auditoría Superior de la Federación inició una investigación de oficio para revisar el uso de recursos públicos, tanto en el INE como en organismos locales y empresas vinculadas. Sin embargo, reportes del día anterior indicaban que Taddei había rechazado renunciar, lo que hizo que el comunicado fugaz pareciera un capítulo más de un serial televisivo que de una institución seria.
El episodio terminó convertido en un espectáculo de vaivén institucional que distrajo de lo esencial: el trabajo electoral sigue su curso sin depender de una sola persona. Las investigaciones deben seguir los cauces legales correspondientes, mientras el escándalo mediático se diluye entre tanto documento que aparece y desaparece sin mayor consecuencia.




