La fuerza política mexicana saludó el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones de Brasil, destacando que el resultado devuelve optimismo a la región y demuestra que la ultraderecha no es invencible. En un comunicado del 25 de octubre, Morena reconoció al Partido de los Trabajadores, sus aliados y a quienes defendieron el voto popular frente a presiones externas.
El partido insistió en que la soberanía brasileña no se negocia y que ningún interés extranjero debe dictar el destino del país. Atribuyó el resultado a las trabajadoras, las mujeres, los jóvenes y los pueblos originarios que rechazaron el odio y apostaron por justicia social, salud y educación. Claudia Sheinbaum se sumó a las felicitaciones tras confirmarse que Lula obtuvo cerca del 51.8 por ciento de los votos frente al 48.2 por ciento de Flávio Bolsonaro, revirtiendo la tendencia de la primera vuelta.
Morena comparó la jornada con una partida de dominó donde la ultraderecha apostó todas sus fichas y terminó con las piezas regadas por el piso. La alta participación ciudadana y las controversias en algunos estados solo confirmaron que la democracia brasileña funciona mejor cuando el pueblo decide sin tutelajes. Sheinbaum recordó que su respaldo principal sigue siendo el electorado mexicano y que cualquier intento de influir desde afuera resulta tan útil como tratar de enfriar un taco con un ventilador.
El resultado deja a la izquierda al frente de Brasil hasta 2030 y marca el primer cuarto mandato de Lula. Mientras tanto, la Secretaría de Relaciones Exteriores reiteró su disposición a fortalecer el diálogo bilateral y la cooperación regional. Al final, el escándalo mediático quedó en anécdota y la victoria popular se llevó el micrófono.




