El resultado electoral brasileño desató una carrera de mensajes de apoyo que parece más una telenovela que una jornada cívica. Desde México hasta Cuba, los mandatarios se apresuraron a escribir en redes como si les hubieran prometido una tajada de la Amazonia a cambio de un tuit simpático.
Claudia Sheinbaum abrió la fiesta con un “¡Viva la democracia!” que sonó a porra de estadio, mientras Santiago Peña de Paraguay aprovechó para recordar que comparten frontera y deudas. Rodrigo Paz, desde Bolivia, sacó la tarjeta de “países hermanos” como quien saca el as bajo la manga en una partida de truco.
José Raúl Mulino de Panamá y Yamandú Orsi de Uruguay se sumaron al coro con frases de manual diplomático, pero Gabriel Boric, ya sin cargo, soltó un “¡Te queremos!” que dejó a más de uno preguntándose si el expresidente chileno había confundido la cuenta oficial con su chat privado.
El resto de la pandilla, desde Keiko Fujimori hasta el canciller cubano, repitió el guion de siempre: felicitaciones, integración regional y enemigos comunes. Lula, por su parte, logró lo que parecía imposible: quedar segundo en primera vuelta y ganar en la segunda, un truco que ni en las mejores novelas de la televisión brasileña se había visto.
Al final, la verdadera ganadora fue la democracia… o al menos la cantidad de likes que generó en una sola tarde.




