Sergio ‘Checo’ Pérez está a punto de desbloquear un logro nivel leyenda: su carrera número 300 en Fórmula Uno. Para colmo de la perfección cósmica, el festejo será en el Gran Premio de la Ciudad de México, donde el olor a llanta quemada se mezclará con el de los tacos al pastor en las gradas.
Con esta hazaña, el piloto tapatío entrará a un club más exclusivo que la zona VIP de un festival, uniéndose a solo siete pilotos en la historia, incluyendo a monstruos sagrados como Lewis Hamilton, Michael Schumacher y Fernando Alonso. Es básicamente el Salón de la Justicia del automovilismo, solo que con más patrocinadores y menos capas. Para que la matemática cuadre, primero debe completar el Gran Premio de Estados Unidos en Austin este fin de semana.
El propio Checo admite que el destino hizo de las suyas para que todo coincidiera. «Todo lo que tuvo que haber pasado… para celebrar mi carrera 300 en México, en mi país, es algo que ni en mi mejor de los sueños lo hubiera imaginado», confesó. Es la carambola cósmica perfecta, un guion que ni el mejor director de cine podría haber escrito, probablemente porque estaría ocupado tratando de entender las complejas reglas de la F1.
Con 6 victorias, 39 podios y un subcampeonato mundial en la bolsa, Pérez no solo colecciona trofeos, sino también millas. Este hito consolida su legado como el piloto mexicano más exitoso, demostrando una resistencia admirable y, seguramente, una espalda que ya rechina más que puerta de casa embrujada. El Autódromo Hermanos Rodríguez se alista para la celebración.




