Estados Unidos le quita la visa a exjefe de Ecopetrol y su pandilla por «portarse mal con la democracia»

Must read

Parece que la paciencia del Tío Sam tiene un límite, y esta vez le tocó el turno a un grupo selecto de colombianos. El expresidente de Ecopetrol, Ricardo Roa Barragán, junto a otros seis compatriotas, acaba de ser añadido a la lista de personas no gratas para entrar a la tierra de las oportunidades y los batidos de proteína. La decisión, anunciada por el Departamento de Estado, no solo los afecta a ellos, sino que el castigo se extiende a toda la prole, como en esas telenovelas donde la maldición alcanza hasta la quinta generación.

Según Washington, esta movida es parte de su cruzada contra los malosos que «socavan gobiernos elegidos democráticamente», sin importar si son de izquierda, derecha o del equipo que siempre pierde en el fútbol. Lo más cómico del asunto es que soltaron la bomba y luego se hicieron los misteriosos, ya que no se molestaron en detallar el chisme completo ni las razones particulares para cada uno de los sancionados. Es el equivalente diplomático de decir «tú sabes lo que hiciste» y colgar el teléfono.

Todo esto es posible gracias a la mágica sección 212(a)(3)(C) de una ley gringa, que en lenguaje de mortales significa que te pueden negar la entrada si tienen el presentimiento de que tu visita podría «tener consecuencias graves para la política exterior». Básicamente, es una cláusula que les permite actuar como el cadenero de la discoteca más exclusiva del mundo: si no les gusta tu pinta o tu historial, te quedas afuera escuchando la fiesta desde la calle, sin derecho a pataleo.

Recordemos que Roa no es un desconocido. Pasó de ser el gerente de la campaña presidencial de Gustavo Petro a sentarse en la silla más grande de Ecopetrol, un ascenso más rápido que el de un participante de concurso de talentos. Sin embargo, su buena estrella se opacó con un par de investigaciones por la compra de un apartamento y presuntas irregularidades en las cuentas de la campaña. Curiosamente, el comunicado gringo no dice ni pío sobre si su decisión tiene que ver con estas novelas judiciales locales.

Esta restricción forma parte de una política más amplia que salió de reuniones con nombres tan rimbombantes como la «Cumbre de Doral» y el «Escudo de las Américas», que suenan más a nombres de equipos de superhéroes que a diplomacia. Con esto, la administración Trump dice que apoya los esfuerzos de Colombia para limpiar la casa, dándole una palmadita en la espalda mientras le cierra la puerta en la cara a varios de sus ciudadanos más conocidos.

Al final del día, esta es una sanción administrativa, no una condena penal. En resumen, Roa no irá a la cárcel por esto, pero que se despida de los selfis en el Times Square y de los descuentos de Viernes Negro en Miami. Y, seamos sinceros, para algunos eso es un castigo mucho peor que la propia prisión.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Anuncio -spot_img

Latest article

- Advertisement -spot_img