Perú se prepara para el apocalipsis gastando como si no hubiera un mañana

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En una movida que desafía la lógica de cualquier abuela que guarda el dinero debajo del colchón, el gobierno peruano ha decidido que la mejor manera de enfrentar una tormenta es abrir un hoyo en el techo para que entre más luz. Planean aumentar su límite de gasto como quien pide un crédito para pagar otro, todo con el fin de «proteger» la economía de las inclemencias del tiempo y de los precios del combustible, que al parecer han decidido competir en una carrera hacia la estratósfera.

La propuesta consiste en darle un hachazo a la alcancía nacional para sacar hasta 18.000 millones de soles (unos 5.200 millones de dólares) de aquí a 2027. Esto significa que el déficit del próximo año saltará del modesto 1,4% al más aventurero 2,4% del PIB. Es la clásica estrategia de «mañana empiezo la dieta», pero aplicada a las finanzas de todo un país, con la promesa de que eventualmente todo volverá a la normalidad, guiño, guiño.

Según detallaron las altas esferas, el botín se repartirá con la precisión de un cañonazo: 13.000 millones de soles irán a infraestructura, que con suerte no terminará siendo un puente a ninguna parte. Otros 2.500 millones se destinarán a transferencias directas para los hogares más necesitados, algo así como el sobrecito del abuelo pero a escala nacional. Y para que llenar el tanque no requiera hipotecar la casa, se subsidiarán 500 millones de soles en combustible.

Lo más cómico de la situación es que, según el ministro de Hacienda, Elmer Cuba, este festival del gasto está diseñado para que la economía crezca todavía más fuerte en el futuro, a pesar de las crisis. Es como asegurar que comerte tres tortas de chocolate hoy te ayudará a correr más rápido el maratón del domingo. Una lógica económica que seguramente se estudia en alguna universidad de caricaturas, justo al lado de la física de los coyotes que persiguen correcaminos.

Mientras tanto, el país andino goza de una estabilidad que ya quisieran sus vecinos, con deuda baja y una moneda más fuerte que café de camionero. De hecho, en 2025 alcanzaron su meta de déficit, gracias a que los precios de la minería estaban por las nubes. Es como si el estudiante más aplicado de la clase, justo antes del examen final, decidiera que necesita una dosis de pánico y caos para rendir mejor.

Por supuesto, no podía faltar el aguafiestas oficial. El Consejo Fiscal, ese organismo que se encarga de recordar que las cuentas hay que pagarlas, ya advirtió sobre los riesgos de este derroche. Señalan que el Congreso anterior ya había aprobado leyes que aumentaban el gasto, como mejores pensiones y nuevos beneficios laborales. Pero al gobierno parece no importarle, decidido a pilotar la economía con el acelerador a fondo y los ojos cerrados, esperando que el camino esté despejado.

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