La administración de Donald Trump ha soltado más de cien citaciones como si fueran carnadas en un estanque electoral, exigiendo los padrones de decenas de miles de votantes en trece estados. Todo esto ocurre justo antes de las elecciones de mitad de mandato, con la esperanza de pescar a alguien que no tenga papeles y que haya entrado a votar como quien se cuela en una fiesta sin invitación.
La mayoría de estas citaciones aparecieron en los últimos tres meses, aunque algunas llevan rondando desde principios de año. Muchas no se habían mencionado antes, lo que demuestra que el esfuerzo federal para cazar votantes no ciudadanos es más grande de lo que se creía. Es ilegal que los extranjeros voten en elecciones federales, pero los expertos legales advierten que estos registros podrían servir para impugnar resultados reñidos, aunque la evidencia de que esto ocurra es tan escasa como encontrar un billete de cien dólares en un sillón del metro.
Muchas citaciones llegaron a bastiones demócratas como Minneapolis, Filadelfia y varias ciudades de California, pero también tocaron estados republicanos con elecciones ajustadas, como Texas, Kansas y Georgia. La portavoz de la Casa Blanca declaró que “quien vote ilegalmente rendirá cuentas”, como si la administración estuviera organizando una cacería de brujas versión burocrática.
Estudios repetidos han confirmado que el voto de no ciudadanos es extremadamente raro, casi tan improbable como que un gato pague impuestos. Mientras tanto, agentes del Departamento de Seguridad Nacional han interrogado a residentes sobre su estatus migratorio y el Departamento de Justicia ha demandado a treinta estados que se negaron a entregar sus listas electorales. En resumen, una operación que parece más un circo administrativo que una investigación seria.




