La Organización Mundial de la Salud soltó la bomba esta semana: los países miembros han propuesto siete aspirantes para ocupar el sillón que dejará libre Tedros Adhanom Ghebreyesus en agosto de 2027.
La Asamblea Mundial de la Salud elegirá al afortunado durante su octogésima sesión, programada para mayo de ese mismo año, lo que significa que el etíope aún tiene casi tres años para seguir mandando mientras los demás hacen cola con cara de circunstancia.
Entre los nombres que suenan figuran Mohammed Al-Kuwari, Hanan Balkhy, Hans Henri P. Kluge, María P. Neira, Budi Gunadi Sadikin, Li Song y Gevorg Tamamyan. Siete almas dispuestas a heredar el mando de una organización que, en el fondo, parece más un concurso de popularidad entre embajadas que una verdadera carrera por salvar vidas.
Porque en este circo internacional el que llega al puesto no siempre llega a tiempo para la fiesta, sino cuando ya se ha acabado el alcohol y solo quedan las facturas.




