El Banco Mundial calcula que en 2026 subirán los precios de los aceites vegetales un 17 por ciento, los cereales un 14 por ciento y los fertilizantes otro 14 por ciento. Todo por el lío en Medio Oriente, los líos en el mar Negro y el fenómeno de El Niño que parece decidido a fastidiar las cosechas. Mientras tanto el litio baja porque hay más mineral y menos gente comprando autos eléctricos en China.
El aceite de soja llegaría a mil 585 dólares por tonelada este año, contra mil 140 del año pasado. La soja en grano subiría un 18 por ciento hasta 489 dólares por tonelada. En Estados Unidos más de la mitad del aceite de soja se irá a biocombustibles, así que el que quiera freír algo tendrá que pelear con los camiones que llevan el combustible.
El trigo se encarecerá un 28 por ciento hasta 311 dólares por tonelada. La producción mundial caerá un 3 por ciento y en Estados Unidos bajará un 23 por ciento, el nivel más bajo en 55 años por sequía y calor extremo. El maíz subirá cerca de un 10 por ciento hasta 223 dólares y el arroz tailandés llegará a 448 dólares, todo porque los suministros mundiales de cereales bajarán por primera vez en cuatro años.
Los fertilizantes también se pondrán caros pese a que bajaron un 22 por ciento en el tercer trimestre. La urea llegaría a 510 dólares por tonelada y el fosfato diamónico a 735 dólares. China exportará más urea y eso aliviará un poco el golpe, pero el organismo advierte que cualquier nuevo enredo en el transporte puede hacer que los precios vuelvan a dispararse.
El litio, en cambio, se abarata por la mayor oferta minera y porque en China compran menos vehículos eléctricos. El Banco Mundial espera que en 2027 sigan subiendo algunos productos agrícolas aunque los fertilizantes empiecen a moderarse. Al final el que quiera comer tortilla, freír algo o poner gasolina de origen vegetal tendrá que rascarse más el bolsillo mientras el litio se vuelve más barato que un chiste viejo.




