La empresa de chips AMD anunció que espera facturar 17 mil millones de dólares en el cuarto trimestre, una cifra que supera por bastante los cálculos de los expertos que hablaban de 16 mil 300 millones. Este pronóstico llegó justo cuando muchos inversores temían que la fiebre por la inteligencia artificial se estuviera quedando sin gasolina. La noticia hizo que las acciones subieran alrededor de un seis por ciento y que la compañía rozara de nuevo el billón de dólares en valor de mercado.
Detrás de estos números está el negocio de centros de datos, que casi se duplicó hasta alcanzar 8 mil 500 millones de dólares. La directora financiera Jean Hu explicó que el crecimiento viene impulsado por la demanda de procesadores para inteligencia artificial. Mientras tanto, las ventas de ordenadores personales y videojuegos bajaron un ocho por ciento hasta los 3 mil 700 millones, como si los servidores de IA se hubieran comido todos los chips de memoria disponibles.
En el trimestre anterior la compañía ya había crecido un 45 por ciento hasta los 13 mil 400 millones de dólares, superando las previsiones más optimistas. Lisa Su, su consejera delegada, ha llevado a AMD a robarle terreno a Intel en procesadores normales, aunque sigue muy por detrás de Nvidia en los aceleradores específicos para modelos de inteligencia artificial. El margen bruto bajará ligeramente hasta el 55 por ciento, un detalle que los inversores parecen haber perdonado por ahora.
La acción de AMD se ha más que duplicado en lo que va de año y ya forma parte del club exclusivo de las empresas que valen un billón de dólares. Este repunte llega después de semanas de nervios en el sector tecnológico por el miedo a una posible burbuja. Aun así, los resultados demuestran que alguien sigue dispuesto a pagar fortunas por máquinas que piensen más rápido que nosotros.
El contraste es evidente: mientras los centros de datos engullen memoria como si fuera churros, los fabricantes de ordenadores portátiles se quedan sin componentes y los precios suben. AMD responde lanzando nuevos productos tanto en CPU como en aceleradores, intentando plantar cara a Nvidia en su propio terreno. Por ahora, los números le dan la razón y los inversores respiran aliviados, al menos hasta el próximo susto bursátil.




