El ISSSTE decidió que ya era hora de pasar del discurso a los hechos concretos y anunció un plan de doce acciones que se ejecutarán en los próximos ciento veinte días. La idea es ampliar la capacidad de atención, modernizar instalaciones y reducir el rezago quirúrgico sin perder tiempo en trámites eternos.
Martí Batres detalló que se concluirán siete obras, se iniciarán cinco proyectos nuevos y se mantendrá la intervención en nueve unidades médicas. Entre las metas destaca la contratación de mil setecientos diez médicos especialistas, quinientas dos enfermeras y doscientos cincuenta médicos generales. Además se rehabilitarán cincuenta y cinco quirófanos, se remodelarán sesenta y cuatro salas de urgencias y se construirán cien consultorios. El equipamiento también recibirá atención: llegarán sesenta y nueve tomógrafos, cincuenta y tres mastógrafos, siete equipos de resonancia magnética y un acelerador lineal. El abasto de medicamentos se mantendrá por encima del noventa y siete por ciento.
El plan también busca eliminar el rezago en cirugías de hernias, vesícula, cataratas, próstata y rodilla, mientras se duplica el número de consultas por telemedicina. Todo esto forma parte de una estrategia que prioriza resultados medibles sobre promesas vagas.
Al final, el ISSSTE demuestra que con acciones precisas y plazos claros es posible mejorar el servicio sin necesidad de esperar milagros.




