El índice del dólar cayó un instante tras las elecciones de mitad de legislatura, cuando los demócratas tomaron el Congreso, pero enseguida volvió a subir como si nada hubiera pasado. Los operadores ya apuestan a que seguirá fortaleciéndose hasta diciembre, a pesar de que las acciones tecnológicas se desplomaron por miedo a más regulaciones. La moneda parece tener más vidas que un gato en una convención de perros.
Los analistas de Bank of America, Standard Chartered y Chatham Financial coinciden en que el dólar sigue respaldado por la economía estadounidense y las posibles subidas de tasas de la Reserva Federal. Mientras tanto, la zona euro y Japón crecen al 1 % y 0,8 % respectivamente, frente al 2,3 % previsto para Estados Unidos. Es como comparar un motor diésel con dos carretillas oxidándose al sol.
El viernes el índice subió un 0,2 % y los mercados de opciones muestran que los inversores están cerca de su mayor nivel de confianza alcista desde principios de 2025. Sin embargo, algunos estrategas advierten que si el Congreso genera solo noticias negativas, el panorama podría complicarse. El dólar sigue siendo el rey, pero ya nadie garantiza que no le salga un plebeyo con aspiraciones.
Los datos de empleo de esta semana y la inflación de la próxima definirán las expectativas sobre las tasas. Hasta hace poco los operadores descontaban dos subidas adicionales hasta mediados de 2027, ahora solo una. El crudo Brent también bajó por la posible distensión en Oriente Medio, quitándole un argumento inflacionista al billete verde.
Algunos ven un posible círculo vicioso si las entradas de capital a la bolsa disminuyen y los rendimientos de los bonos caen. Aun así, la mayoría coincide en que, comparado con las otras grandes economías, Estados Unidos sigue siendo el más atractivo. El dólar no se va a disparar, pero tampoco piensa jubilarse pronto.
Al final, el consenso apunta a que la moneda se quedará más o menos estancada mientras Washington decide si pelea o solo se mira el ombligo. Como dijo un estratega, cuando se aleja uno y mira el panorama, resulta bastante sencillo ver que el dólar sigue siendo la opción menos mala entre las grandes divisas.



