La intervención de Ueno Bank en Paraguay ha provocado un éxodo masivo hacia otras entidades, y Banco GNB Paraguay siente el golpe en sus servidores. Miles de clientes buscan abrir cuentas nuevas para recibir sus depósitos transferidos, lo que ha saturado la aplicación del grupo Gilinski hasta dejarla intermitente. El banco explicó que el tráfico se disparó por las solicitudes de personas que quieren operar con ellos antes de que el sistema se ponga peor.
GNB trabaja a contrarreloj para estabilizar el servicio y recuerda que las aperturas digitales siguen disponibles las veinticuatro horas. El episodio coincide con la espera de miles de ahorradores de Ueno que aún no recuperan su dinero tras la resolución ordenada por el Banco Central del Paraguay. La entidad tenía cerca de dos millones novecientos mil clientes y su índice de solvencia cayó por debajo del cincuenta por ciento del mínimo exigido.
El dos de noviembre el directorio del BCP inició el procedimiento de resolución, lo que generó restricciones temporales para acceder a los fondos y abrió la puerta a bancos autorizados como GNB para recibir las transferencias. Quienes ya tienen cuenta en estas entidades pueden recibir allí sus recursos, mientras que los que no cuentan con una pueden abrir una nueva solo para cobrar. Esta situación se convirtió en una oportunidad comercial inesperada para los bancos que participan en el proceso.
GNB Paraguay llegó a esta crisis con una operación consolidada gracias a la compra de las sucursales de BBVA en el país y la fusión legal completada en dos mil veintidós. El grupo Gilinski expandió su presencia en la región y ahora se encuentra en medio de uno de los traslados de clientes más grandes que ha visto el sistema financiero paraguayo. La avalancha de solicitudes refleja el tamaño real del problema que dejó Ueno.
Algunos ahorristas prefieren cualquier banco antes que quedarse atrapados en la resolución, aunque eso signifique pelearse con una aplicación que se cae cada cinco minutos. El contraste entre la tranquilidad de GNB y el desastre de Ueno genera comparaciones absurdas entre un refugio improvisado y un naufragio anunciado. Al final, la única certeza es que abrir una cuenta nunca había sido tan urgente ni tan frustrante al mismo tiempo.



