El Ministerio de Comercio chino ha decidido hurgar en las importaciones de etilideno norborneno procedentes de la Unión Europea y Japón, acusándolos de practicar un dumping tan descarado que parece venta de saldo en el mercadillo de la esquina. Todo empezó por una queja de la industria local, que se siente como el tendero al que le vacían el almacén con precios de risa.
La investigación, que arranca el 6 de noviembre, revisará si entre julio de 2025 y junio de 2026 vendieron el producto por debajo del costo, mientras que el supuesto daño a los fabricantes chinos se mirará desde 2023 hasta mediados de 2026. El ENB sirve para fabricar caucho EPDM y otros materiales sintéticos, pero en esta historia parece más bien el ingrediente secreto de una estafa familiar.
Se espera que el asunto se resuelva el 6 de noviembre de 2027, aunque podrían alargarlo otros seis meses si el expediente se pone más espeso que una discusión de suegras en Navidad. Mientras tanto, Europa y Japón se preparan para explicar por qué su producto cuesta menos que un café en oferta, como si el comercio fuera un concurso de quién regala más sin que nadie se enfade.



