SpaceX le sirve otra ronda de inteligencia artificial a Wall Street, que ya baila sobre la mesa

Must read

Parece que los inversionistas de Wall Street tienen la memoria de un pez dorado y el entusiasmo de un niño en una dulcería. Después de pasar días lloriqueando por los altísimos costos de la inteligencia artificial, bastó que un par de empresas mostraran sus jugosos números para que todos volvieran a lanzar dinero a la pantalla. El Nasdaq subió un 1,13% y el S&P 500 un 0,59%, demostrando que la codicia es más fuerte que el miedo a una inflación que ya asoma la cabeza con el petróleo a casi 109 dólares el barril.

El principal culpable de esta borrachera de optimismo fue SpaceX, que reportó ganancias de 4.400 millones de dólares, aplastando los 1.880 millones que esperaban los analistas más aburridos. El motor de esta fiesta fue su división de IA, que multiplicó sus ingresos por más de nueve, un crecimiento que ni tu primo el que vende suplementos piramidales ha visto en su vida. Tal fue la euforia que Elon Musk ya anda pensando en fusionar su juguetito espacial con su fábrica de carritos eléctricos, Tesla.

Pero como en toda buena fiesta, alguien tiene que pagar la cuenta, y parece que será carísima. Para financiar este sueño tecnológico, las empresas han pedido prestados más de 450.000 millones de dólares este año. La propia SpaceX anda buscando 40.000 millones para comprarle chips a Nvidia. Varios ricachones, como Ken Griffin de Citadel, ya andan susurrando que todo esto huele a burbuja, pero nadie les hace caso mientras la música siga sonando.

Mientras tanto, en el rincón de los olvidados, otros gigantes tecnológicos no la pasan tan bien. Netflix, por ejemplo, proyectó su cuarta desaceleración trimestral consecutiva, señal de que la gente ya se cansó de ver series mientras come helado. Peor le fue a la surcoreana Elice, una empresa de IA que tuvo el peor debut en la bolsa de su país, desplomándose un 32%. Al parecer, no toda la inteligencia artificial está hecha de billetes y sueños cumplidos.

Al final del día, el mercado demostró una vez más que prefiere una promesa brillante de futuro a una realidad aburrida. Los inversionistas se aferran a la IA como náufragos a una tabla, ignorando las deudas monstruosas, la inflación y el hecho de que otras empresas apenas flotan. Todo esto es una apuesta gigantesca que podría terminar en un futuro glorioso o en la resaca financiera más dolorosa de la historia. Hagan sus apuestas.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Anuncio -spot_img

Latest article

- Advertisement -spot_img