Estados Unidos saca la lista de los niños malos y deja sin visa a un batallón de funcionarios

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¡Se armó la gorda! Parece que al Tío Sam se le acabó la paciencia y decidió aplicar el castigo más temido por cualquier político latinoamericano con ínfulas de grandeza: cancelarles la visa para ir de compras a Miami. Más de sesenta altos cargos de Colombia y Bolivia se despertaron con la noticia de que sus planes de visitar Disney o un centro comercial con descuentos quedaron, como sus reputaciones, en el bote de la basura. La razón oficial es un aburrido cóctel de «vínculos con el narcotráfico y la corrupción», que en lenguaje coloquial significa: «los cachamos con las manos en la masa».

En Colombia, la lista de los «apestados» parece un «quién es quién» de la política criolla. El primer premiado fue Ricardo Roa Barragán, expresidente de Ecopetrol y el genio que manejó la campaña presidencial de Petro. Al parecer, ahora no podrá manejar ni un carrito de compras en un supermercado de Florida. Todo esto, según un tal Marco Rubio que, en un giro argumental digno de telenovela, se presentó como el jefe de la diplomacia gringa. La cosa se pone más rara cuando recuerdan la alianza «Escudo de las Américas», impulsada por Donald Trump y a la que se unió un tal presidente Abelardo de la Espriella, quien supuestamente le ganó a Petro. Francamente, esta noticia parece escrita por un guionista bajo los efectos de sustancias dudosas.

Pero la fiesta de los castigados no para ahí. También le negaron la entrada al poderoso Yahir Acuña, alcalde de Sincelejo, y al senador electo Wadith Manzur, a quien la vida le hizo una doble jugada: lo metieron preso antes de que pudiera estrenar su silla en el congreso y, para rematar, le quitaron la visa. ¡Ni para ir a llorar sus penas a Las Vegas le alcanza! Mientras tanto, en Bolivia, la barredora de visas se llevó por delante a cuarenta ciudadanos, incluyendo jueces, magistrados y hasta a un exfiscal general. Es como si hubieran hecho una rifa de «quién se queda sin viajar» en el Palacio de Justicia.

El desfile de la desgracia boliviana incluye a fiscales de sustancias controladas y a un investigador vinculado al famoso narco Sebastián Marset, probando que la ironía a veces tiene un sentido del humor bastante negro. Esto ya es una costumbre, porque hace poco le habían hecho lo mismo a otro grupo de funcionarios, incluido el fiscal general, que terminó detenido poco después. Al final del día, lo único claro es que un montón de gente importante tendrá que conformarse con el turismo local este año. La moraleja: si vas a jugar sucio, al menos asegúrate de que el dueño del casino no se entere.

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