Rafael Márquez decidió que el pasado reciente del fútbol mexicano merece más repeticiones que un capítulo favorito de una serie olvidada. En lugar de armar una lista desde cero, el nuevo técnico del Tri optó por conservar la base que Javier Aguirre llevó al Mundial 2026, como quien guarda las mismas llaves porque ya abren todas las puertas sin complicaciones.
La primera convocatoria oficial repetirá la mayoría de los 26 jugadores que participaron en aquella Copa del Mundo. Tres porteros, siete defensas, ocho mediocampistas y ocho delanteros volverán a compartir vestuario, con la misma distribución que ya funcionó en el torneo. Márquez lo dejó claro al señalar que no habrá cambios amplios y que el objetivo es darle continuidad al trabajo ya iniciado. El mensaje, difundido por David Faitelson en X, subraya una estrategia de estabilidad antes que de experimentos.
El debut oficial ocurrirá el 26 de septiembre ante Colombia en el M&T Bank Stadium de Baltimore, Estados Unidos. Ese encuentro marcará el inicio formal de la etapa de Márquez al frente de la selección mayor. Entre los nombres que regresan aparecen Raúl Rangel, Guillermo Ochoa y Carlos Acevedo en portería; Johan Vásquez, César Montes, Israel Reyes, Jesús Gallardo, Mateo Chávez, Jorge Sánchez y Edson Álvarez en defensa; Gilberto Mora, Brian Gutiérrez, Luis Romo, Orbelín Pineda, Álvaro Fidalgo, Erik Lira, Luis Chávez y Obed Vargas en mediocampo; además de Raúl Jiménez, Guillermo Martínez, Santiago Giménez, Armando González, Julián Quiñones, Alexis Vega, César Huerta y Roberto Alvarado en ataque.
El resultado es una lista que parece salida de una receta probada: misma despensa, mismos ingredientes, mismo cocinero con nuevo delantal. Márquez apuesta por la memoria colectiva antes que por el cambio súbito, como si el Tri fuera un viejo automóvil al que solo hay que cambiarle el aceite y no el motor completo. El partido contra Colombia servirá para comprobar si la continuidad genera velocidad o simplemente evita que alguien se pierda en el estacionamiento.




