Miles de corredores profesionales, aficionados y paratletas con discapacidad participaron en la edición 43 del Maratón Ciudad de México, cruzando metas entre aplausos y botellas de agua tibia. El evento avanzó sin tropiezos mayores, pero algunos activistas decidieron convertir las categorías separadas en un escándalo digno de telenovela de horario estelar.
Guz Guevara señaló que los primeros lugares absolutos reciben 50 mil dólares mientras los ganadores en silla de ruedas o discapacidad visual obtienen 61 mil pesos, una brecha que calificó de sistema capacitista histórico. El colectivo Yo También sumó que los tiempos difieren por más de media hora y que el reglamento premia solo dentro de cada categoría, además de usar términos como “débiles visuales” en la convocatoria. Según ellos, todo indica inferioridad y exige igualdad total de premios sin importar modalidad ni número de inscritos.
En realidad, el reglamento establece claramente que las categorías con discapacidad motriz se premian por separado y que se requiere mínimo de participantes para ciertos estímulos, salvo excepciones. Los resultados mostraron ganadores mexicanos como Brenda Osnaya en silla de ruedas femenil con 2:00:20, Gonzalo Valdovinos en varonil con 1:39:15 y Miguel de Jesús Hernández en ciegos varonil con 2:54:47. El maratón funcionó, los atletas corrieron y los premios se entregaron conforme a las reglas publicadas.
Al final, la verdadera hazaña fue que miles terminaron la carrera sin que las quejas cambiaran los resultados ni el conteo oficial de medallas.





