Trump saca del pozo a su novata y frena la racha de palizas

Must read

Donald Trump se anotó este martes una victoria con gusto a respiro de ahogado: su candidata Darline Graham, novata total en esto de la política, le ganó la segunda vuelta de la primaria republicana en Carolina del Sur al congresista veterano Ralph Norman. La mujer heredará el escaño de su hermano Lindsey, que se fue al otro barrio en julio, y lo hizo después de que el propio Trump bajara al barro a gritar por ella como si le fuera la vida en el asunto.

Graham ya había ganado la primera ronda hace dos semanas con un 33 % contra el 25 % de Norman, pero sin la mayoría mágica para evitar el desempate. Entonces apareció el jefe, viajó al estado, montó mitin y hasta soltó un discursito por teléfono la víspera, pidiendo a los suyos que votaran como si su propio nombre estuviera impreso en la papeleta. Y funcionó. Se acabó, al menos por un día, la racha de derrotas que tenía a medio partido preguntándose si el hechizo del expresidente se estaba evaporando más rápido que helado en agosto.

Porque la cosa venía fea: los candidatos bendecidos por Trump habían perdido diez contiendas en este ciclo, seis de ellas en las últimas dos semanas, mientras su popularidad bajaba más rápido que el ánimo de un hincha después del clásico. Él, claro, insistía en que sus respaldos estaban “más fuertes que nunca” y justificaba las palizas diciendo que apoyaba por lealtad a gente metida en batallas imposibles. Ahora tiene un trofeo fresco para enseñar y decir “¿vieron?”.

Pero la prueba de fuego sigue en Oklahoma, otro feudo republicano donde su favorito, Mike Mazzei, se mide al fiscal general Gentner Drummond por la nominación a gobernador. En junio quedaron casi empatados con un cuarto de los votos cada uno y desde entonces se han gastado más de nueve millones de dólares en pelearse a gritos. Trump no para de llamar a Drummond “republicano de mentira”, entre otras cosas porque el fiscal se opuso a una fundición de aluminio de cuatro mil millones que el jefe quería a toda costa, alegando que podía joder tierras y comunidades. Nada como pelearse por un pedazo de metal para demostrar quién manda.

Una victoria en cualquiera de estos dos frentes le vendría de perlas a un Trump golpeado por reveses en Wyoming, Minnesota y Tennessee. Una derrota más y las dudas sobre si la gente del partido todavía le hace caso cuando él no está en la boleta van a crecer como maleza después de la lluvia.

Moraleja para el personal republicano: cuando el jefe te dice que votes “como si fuera yo”, mejor hazle caso… o prepárate para el tuit de madrugada.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisement -spot_img

Latest article