El Gobierno de Estados Unidos prepara nuevas revocaciones de visas que podrían alcanzar a miles de solicitantes de asilo, en momentos en que la administración de Donald Trump ha intensificado el uso de las restricciones migratorias como herramienta de presión política. Una de las figuras más visibles de esta estrategia es el subsecretario de Estado Christopher Landau, quien incluso ha adoptado en redes sociales el apodo de “El quitavisas”.
Landau ha ganado protagonismo por respaldar o anunciar públicamente cancelaciones de documentos migratorios a políticos, funcionarios y otras figuras latinoamericanas. Entre los casos más relevantes se encuentra la revocación de la visa del entonces presidente colombiano Gustavo Petro, además de restricciones contra el juez brasileño Alexandre de Moraes y otros magistrados. También se han registrado medidas contra ciudadanos mexicanos por publicaciones o presuntos vínculos con actividades ilícitas.
En México, más de 50 políticos habrían perdido sus visas durante los primeros 10 meses del gobierno de Trump por supuestos vínculos con el narcotráfico, aunque las autoridades estadounidenses no revelaron la identidad de la mayoría. Entre los casos conocidos se encuentra la gobernadora de Baja California, quien rechazó cualquier relación con organizaciones criminales. Más recientemente, Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, afirmó que Washington también le retiró su visa.
La utilización de estas medidas no es nueva dentro de la política exterior estadounidense, pues administraciones anteriores aplicaron restricciones migratorias contra funcionarios señalados por corrupción, violaciones a derechos humanos o acciones contra la democracia. Sin embargo, bajo la actual administración, Landau ha convertido las revocaciones en una herramienta de mayor exposición pública, utilizando sus redes sociales para advertir, comentar y celebrar algunas de estas decisiones.





