El Salvador ha encendido este martes la alerta máxima en todo el territorio porque El Niño se presentó con ganas de asar el país entero. Protección Civil soltó el aviso de “aquí no se juega” y mandó a vigilar charcos, cultivos y pueblos que ya están más secos que broma en funeral. Hay que identificar comunidades al borde del colapso y subir la guardia epidemiológica, no sea que al calor le dé por inventar plagas de regalo.
El famoso Niño, ese fenómeno que calienta el Pacífico como si fuera una olla exprés, viene esta vez con esteroides de calentamiento global. Los científicos ya murmuran que puede ser el más intenso jamás visto y que 2027 amenaza con convertirse en el año en que hasta el ventilador pida vacaciones. En un país de seis millones de almas, agosto dejó catorce récords de temperatura. La lluvia, que normalmente llega como suegra a la hora de comer, esta vez ni asomó la nariz. Resultado: fuentes de agua bajando como ánimo en lunes y cultivos despidiéndose sin aviso.
El Ministerio de Agricultura ya prometió comida para las familias que no tienen riego, porque la primera cosecha de granos básicos se va a ir al carajo en un 20 %, según los pequeños y medianos productores. Varios municipios viven justo en el Corredor Seco centroamericano, esa franja maldita que también castiga a Honduras y Nicaragua y que parece diseñada por alguien con rencor al maíz y al frijol. En Honduras la sequía ya se comió cosechas del sur y el oeste y el gobierno puso en alerta casi el 80 % del mapa.
El Programa Mundial de Alimentos de la ONU no se anduvo con rodeos: Centroamérica será probablemente la región que más sufra el aumento de inseguridad alimentaria. Desde México hasta el norte de Brasil, 110 millones de personas vivieron el julio más caluroso de la historia. El Salvador, Nicaragua y Honduras rompieron sus récords de temperatura en junio y julio, y el fantasma del hambre ya anda merodeando con cara de “yo te lo dije”.
Moraleja para el personal bajo el sol centroamericano: si el cielo se niega a llorar y la tierra cruje como galleta vieja, no es brujería. Es El Niño de fiesta y el planeta pasando la cuenta. Guarden lo que puedan y rezen para que la próxima nube no sea solo humo.





