El presidente ruso Vladímir Putin finalizó este miércoles su visita oficial de dos días a China y partió de regreso a Moscú tras reunirse con el líder chino Xi Jinping. La despedida en el aeropuerto de Pekín fue solemne: alfombra roja, revista a la guardia de honor y un baile de niños con banderas de ambos países.
En los encuentros, tanto en formato reducido como ampliado, los mandatarios revisaron el estado de la asociación estratégica bilateral. Putin subrayó que las relaciones entre Rusia y China han alcanzado “un nivel verdaderamente sin precedentes”.
Los líderes firmaron numerosos acuerdos de cooperación en ámbitos militar, energético, comercial y político, y reafirmaron su apoyo a un orden mundial multipolar frente a las acciones unilaterales.
La visita consolida la alianza entre las dos potencias en un escenario geopolítico complejo. Antes de despegar, Putin se despidió estrechando manos con los funcionarios chinos.

