España enfrenta una temporada crítica de incendios forestales con parte de su flota de helicópteros pesados fuera de servicio debido a las sanciones impuestas por la Unión Europea contra Rusia. Los aparatos Kamov Ka-32, considerados durante años una de las herramientas más eficaces para combatir grandes incendios, no pueden operar al no contar con los repuestos ni con el mantenimiento especializado necesarios tras las restricciones aplicadas desde 2022.
La falta de componentes certificados y la imposibilidad de que técnicos rusos realicen las revisiones obligatorias han impedido que estas aeronaves vuelvan al servicio. El Gobierno español reconoció previamente que las sanciones afectan directamente la disponibilidad de estos helicópteros, mientras empresas operadoras han confirmado que dejaron de utilizarlos por la imposibilidad de mantenerlos en condiciones seguras de vuelo.
Los Kamov Ka-32 eran capaces de transportar grandes volúmenes de agua y desempeñaban un papel fundamental en la extinción de incendios de gran magnitud. Su ausencia ha obligado a España a buscar alternativas entre fabricantes occidentales, aunque especialistas señalan que el reemplazo implicará mayores costos y un periodo de adaptación para recuperar plenamente la capacidad operativa.
El caso ha reavivado el debate sobre el impacto indirecto de las sanciones europeas. Mientras Bruselas mantiene las restricciones como parte de su respuesta a la guerra en Ucrania, España continúa adaptando sus recursos de emergencia para hacer frente a una temporada de incendios cada vez más intensa y con menos margen de maniobra.



