Fernando Carrera, el representante de UNICEF México, soltó la perla de que sin un buen arranque en la vida solo quedan adultos que parecen burros cargando piedras. Lo dijo durante la sexta jornada nacional de inversión en primera infancia, donde varios expertos se juntaron a exigirle al gobierno que suelte lana antes de que el proyecto de presupuesto 2027 llegue al Congreso y se convierta en otro revolcón de promesas vacías.
Dirk Glass, de Save the Children, exigió que en el Presupuesto de Egresos se detalle hasta el último centavo destinado a los más pequeños. Propuso tres prioridades que suenan a receta de tamal: saber exactamente cuánto y en qué se gasta, localizar los huecos más grandes y usar los datos para que la lana no se escape como agua en canasta.
El diputado Arturo Olivares Cerda recordó que la mayor parte del dinero se queda en instituciones de seguridad social, lo que deja fuera a quien no tiene trabajo formal. Comparó la situación con invitar a todos a una fiesta pero solo dejar pasar a los que traen corbata y seguro médico.
Sunny Arely Villa Juárez, del CIEP, advirtió que el espacio fiscal está más apretado que pantalón de licra después de navidad. Sugirió buscar nuevos mecanismos para reconfigurar el presupuesto antes de que todo se convierta en un concurso de “a ver quién grita más fuerte”.
Clemente Ávila Parra, del Banco Mundial, añadió que ya no basta con tirar dinero, sino que hay que lograr que ese dinero dé frutos. De lo contrario, dijo, seguiremos criando generaciones que crecen como plantas sin agua y terminan votando con la misma ilusión que se tiene al comprar un boleto de lotería.




