El mercado ilegal de cigarros en México está generando una fuga fiscal estimada en 13 mil 500 millones de pesos anuales, de acuerdo con datos del sector tabacalero y especialistas en comercio ilícito. La cifra refleja el impacto de la venta de productos sin registro sanitario ni pago de impuestos, lo que debilita la recaudación del Estado.
De acuerdo con estimaciones recientes, alrededor de una quinta parte del consumo nacional de cigarros proviene del mercado negro, lo que equivale a millones de cajetillas que circulan sin control oficial. Este fenómeno ha crecido en los últimos años debido a redes de contrabando y falsificación que operan tanto en el país como en el extranjero.
Expertos señalan que el contrabando de tabaco no solo representa una pérdida de ingresos fiscales, sino que también fortalece a estructuras del crimen organizado que controlan su distribución. Además, advierten que la diferencia de precios entre productos legales e ilegales incentiva la expansión de este mercado paralelo.
Autoridades y analistas coinciden en que el reto principal es fortalecer la vigilancia aduanera y el control regulatorio, así como mejorar la coordinación entre instancias gubernamentales. Sin estas medidas, advierten, la pérdida fiscal podría seguir aumentando en los próximos años y afectar programas públicos financiados con impuestos.


