La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán continúa generando presiones en la economía global, con un impacto directo en los precios al consumidor en Japón y Reino Unido, de acuerdo con datos oficiales difundidos por ambos países. El encarecimiento de la energía y de productos básicos ha comenzado a trasladarse a la inflación, afectando el poder adquisitivo de los hogares.
En Japón, la inflación anual se aceleró a 1.8% en marzo, impulsada principalmente por el aumento de los precios de alimentos como el arroz, uno de los productos esenciales en la dieta nacional. Aunque el país ha mantenido históricamente niveles bajos de inflación, el conflicto en Medio Oriente ha encarecido insumos clave, especialmente el petróleo, del que Japón depende en gran medida para sus importaciones energéticas.
En el Reino Unido, la inflación subió a 3.3% en el mismo periodo, su nivel más alto en lo que va del año. El incremento estuvo vinculado al alza de los combustibles, particularmente gasolina y diésel, además de aumentos en tarifas aéreas y alimentos. El encarecimiento energético derivado de la inestabilidad geopolítica ha complicado las proyecciones del Banco de Inglaterra sobre la evolución de los precios.
Autoridades económicas de ambos países advirtieron que la persistencia del conflicto podría seguir presionando la inflación en los próximos meses. Analistas señalan que los mercados globales permanecen sensibles a cualquier interrupción en el suministro energético, lo que mantiene la incertidumbre sobre la estabilidad de los precios internacionales.


