México necesitará diseñar contratos competitivos si pretende atraer a grandes petroleras internacionales para desarrollar yacimientos de gas mediante fracturación hidráulica. Especialistas advierten que compañías con experiencia en este tipo de proyectos difícilmente invertirán si las condiciones no compensan los elevados costos y riesgos. El objetivo gubernamental es elevar la producción nacional y reducir la dependencia del gas importado de Estados Unidos, que actualmente representa alrededor de 75% del consumo mexicano.
Estudios del Comité Técnico para el aprovechamiento de yacimientos no convencionales calculan un potencial de 141.5 billones de pies cúbicos de gas en distintas cuencas. Sin embargo, tras descartar Tampico-Misantla por consideraciones ambientales y sociales, los recursos aprovechables se concentrarían en Burgos y Sabinas-Burro-Picachos, con aproximadamente 120.8 billones de pies cúbicos.
El desafío será atraer compañías con experiencia internacional y suficiente capital. Especialistas consideran que los contratos mixtos impulsados por Pemex podrían resultar poco atractivos, pues los inversionistas privados asumirían buena parte del riesgo financiero y operativo mientras mantienen una participación limitada en los beneficios.
De los 21 contratos mixtos contemplados originalmente por Pemex, nueve han sido firmados y únicamente cuatro presentan avances operativos. Expertos señalan que los proyectos de fracking requieren fuertes inversiones iniciales y periodos prolongados para recuperar recursos, por lo que México deberá mejorar las condiciones contractuales si busca desarrollar sus reservas y disminuir su dependencia energética.





