México volvió a poner en marcha su estrategia de diversificación comercial con Europa, en medio de la incertidumbre generada por el proteccionismo de Estados Unidos y la próxima revisión del T-MEC. El país busca reducir su dependencia del mercado estadunidense y abrir más espacios para sus exportaciones.
Uno de los instrumentos clave es la entrada del Reino Unido al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, conocido como CPTPP. Con ello, México tendrá acceso preferencial a un mercado de más de 60 millones de consumidores y podrá fortalecer sectores como agroalimentos, manufacturas, farmacéutico, automotriz y bebidas.
El acuerdo permitirá que más de 90 por ciento del comercio bilateral quede libre de aranceles, en una relación que ronda los 7 mil millones de dólares anuales. Además, se espera que pequeñas y medianas empresas encuentren menores barreras para integrarse al intercambio comercial con el mercado británico.
La estrategia también se complementa con el Acuerdo Global Modernizado entre México y la Unión Europea, que busca ampliar el comercio, facilitar inversiones y reforzar la cooperación política. Para especialistas, ambos tratados representan una oportunidad para que México aproveche nuevos mercados y fortalezca su posición frente a tensiones comerciales globales.




