En este escenario, los precios del petróleo registraron un retroceso significativo. El crudo Brent descendió a 103.9 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se ubicó en 101.99 dólares. Esta caída responde a la expectativa de una reanudación gradual en el suministro de energéticos, lo que reduce la presión sobre los mercados internacionales.
El optimismo también se reflejó en los principales índices bursátiles de Estados Unidos. El S&P 500 avanzó 0.68 por ciento y el Nasdaq 100 subió 0.90 por ciento, impulsados por resultados corporativos positivos, especialmente en el sector tecnológico y de semiconductores. Estos reportes han servido como un contrapeso frente a la incertidumbre derivada de los conflictos internacionales.
En México, el Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores registró un incremento de 1.24 por ciento, siguiendo la tendencia de Wall Street. Analistas consideran que, si se mantiene la estabilidad geopolítica y los buenos resultados empresariales, el apetito por activos de riesgo podría continuar en el corto plazo, aunque persisten factores de incertidumbre en el entorno global.


