La economía mexicana mostró señales mixtas al inicio de 2026: mientras el gasto del gobierno mantuvo un avance, la inversión privada registró un retroceso, reflejando cautela entre empresas ante un entorno de menor dinamismo económico.
De acuerdo con cifras del Inegi, durante el primer trimestre del año el consumo del gobierno creció 1.6% frente al trimestre previo. Este impulso contrastó con la caída de 1.9% en la inversión fija bruta, indicador que mide el gasto en maquinaria, equipo, transporte y construcción.
El comportamiento evidencia que el sector público ha tenido un papel más activo en el sostenimiento de la demanda interna. Sin embargo, la debilidad de la inversión empresarial representa una señal de alerta, ya que limita la capacidad productiva futura y puede afectar la generación de empleo.
Analistas advierten que la incertidumbre comercial, los cambios regulatorios y la revisión del T-MEC han influido en las decisiones de inversión. Aunque las exportaciones siguen aportando dinamismo, el reto para México será recuperar la confianza privada y equilibrar el crecimiento entre gasto público, consumo e inversión productiva.




