El avance hacia la paz entre Estados Unidos e Irán redujo la presión sobre los precios internacionales del petróleo, pero ese cambio tardará en reflejarse en las gasolineras mexicanas. Aunque el crudo ya muestra una baja importante, los consumidores no verán un ajuste inmediato en el precio por litro.
La mezcla mexicana pasó de niveles superiores a 110 dólares por barril en mayo a cerca de 74 dólares a mediados de junio, una caída de más de 30%. Sin embargo, especialistas señalan que el precio de la gasolina depende de otros factores, como impuestos, tipo de cambio, logística, refinación e importaciones.
En México, la gasolina regular se mantiene prácticamente estable, alrededor de 23.68 pesos por litro, mientras que la Premium y el diésel siguen por arriba de los niveles observados al inicio del año. Esto muestra que la baja del petróleo no se traslada de forma automática al consumidor final.
El acuerdo geopolítico puede ayudar a estabilizar los mercados energéticos, especialmente si se normaliza el tránsito por el estrecho de Ormuz. Aun así, el impacto en los bolsillos será gradual y limitado, debido a rezagos en inventarios, costos acumulados y condiciones internas del mercado mexicano.




