Analistas argentinos revelan el horóscopo financiero: ¿qué bono comprar para no terminar comiendo fideos?

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A más de un año de que los argentinos volvamos a las urnas para elegir a nuestro próximo mesías económico, los gurús de la city ya están sacando el tarot y leyendo las hojas de coca para adivinar cómo hacer unos mangos en dólares. Con un ojo en las encuestas y el otro en una planilla de Excel que parece escrita en arameo, los brokers se lanzan a recomendar su menú de bonos, como si fueran sommeliers de deuda en un restaurante a punto de ser clausurado.

Para los que tienen el corazón delicado y prefieren no sufrir un infarto cada vez que habla un político, la gente de Research Mariva sugiere una ensalada mixta de bonos. Su recomendación estrella es el AO27C, un papelito que te paga un cupón mensual como si fuera un alquiler simbólico y, lo mejor de todo, vence antes de que Milei termine su mandato. Es la opción perfecta para quien busca una emoción controlada, como subirse a la montaña rusa de un parque de diversiones abandonado.

Ahora, si eres de los que desayunan con riesgo país y les gusta sentir la adrenalina de no saber si mañana serán millonarios o estarán buscando cartones, Mariva tiene el plato fuerte: el Global 2035 (GD35). Este bono es como apostar todo al caballo que sale último en todas las carreras, con la esperanza de que un día se tome un energizante y gane por veinte cuerpos. Si el país deja de parecer un capítulo de Casados con Hijos, este papel podría dar una alegría del 8%. O no.

Por su parte, los muchachos de Grupo SBS también le ponen sus fichas a los bonos de largo plazo como el GD35 y el GD41, pensando que en algún momento el riesgo país bajará de «catástrofe inminente» a «problema serio». Para los más moderados, proponen los bonos AO27 y AO28, que son como esa promesa de tu amigo de que «esta vez sí te devuelve la plata». También le tiran flores a la deuda de empresas energéticas, aunque admiten que el precio del petróleo está bajando más rápido que la popularidad de un inspector de tránsito.

Como si el menú de sopa de letras no fuera suficiente, Facimex Valores entra en escena con su propia estrategia esotérica, cambiando bonos Globales por Bonares porque los «spreads por legislación» están muy altos, una frase que para el 99% de la población suena a diagnóstico médico. Su cartera ideal es un cóctel de bonos soberanos, provinciales y corporativos, priorizando papelitos como el AL35 y el AE38, que al parecer ahora son más atractivos.

Al final, entre el GD35, el AO27C, el BUEAIR 36 y el YMCXO, el ciudadano de a pie se queda con la misma cara que cuando intenta entender la factura de la luz. Mientras los analistas debaten si es mejor apostar por la duración corta o la convexidad, el resto de los mortales apenas intentamos descifrar si nos alcanza para cargar la SUBE. Hagan sus apuestas, señores, que la timba financiera nunca cierra.

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