La gasolina regular en Estados Unidos bajó tres centavos la semana pasada hasta llegar a 4.01 dólares por galón, lo que equivale a 18.03 pesos por litro. El motivo principal fue la caída de los precios internacionales del petróleo. En más de la mitad de los estados el precio del combustible disminuyó, mientras que el diésel bajó en alrededor de la mitad de las entidades. Todo esto generó un alivio temporal en las estaciones de servicio que duró lo mismo que un suspiro.
El director de análisis de petróleo de GasBuddy, Patrick De Haan, señaló que el gobierno de Trump logró un acuerdo importante con Venezuela durante el fin de semana. Según él, esto demuestra que la Casa Blanca sigue preocupada por los elevados precios del combustible. Sin embargo, cualquier aumento en la producción venezolana tardará años en notarse por completo y tendrá poco efecto inmediato en el bolsillo de los conductores.
Los factores que más influyen ahora mismo son los acontecimientos entre Estados Unidos e Irán junto con los ataques ucranianos a refinerías rusas. Ambos elementos siguen moviendo los mercados mundiales de combustible como si fueran piezas de un juego de mesa roto. Mientras tanto, el precio del diésel descendió un centavo hasta los 5.57 dólares por galón, equivalentes a 25.05 pesos por litro.
Los precios internacionales del petróleo subieron este lunes después de que Estados Unidos reactivara los bombardeos contra Irán el fin de semana pasado. Teherán respondió con ataques a posiciones militares estadounidenses en Jordania. Se trata de la primera escalada militar entre ambos países en más de un mes, lo que mantiene la tensión como una olla a presión en una cocina de restaurante.
Al final, el leve alivio en los precios parece más un chiste de mal gusto que una solución real, sobre todo cuando los conflictos siguen escalando sin control. Los conductores seguirán pagando facturas que suben y bajan como una montaña rusa oxidada mientras esperan que algo cambie de verdad.





