Bank of America decidió que su cartera en Latinoamérica necesitaba más drama que una telenovela. En un movimiento digno de infidelidad financiera, el banco le bajó el pulgar a México mientras le guiña el ojo a los mercados andinos. En las finanzas, el amor dura lo que dura el rendimiento.
Parece que la luna de miel con México terminó. BofA le sacó tarjeta roja por una economía más floja que gelatina, la incertidumbre del T-MEC y unas finanzas públicas que dan miedo. Por eso, sacaron a Arca Continental y metieron a Ternium, que al menos juega en otras ligas.
Mientras tanto, Perú es el nuevo galán, pasando de ignorado a la categoría de «sobreponderar». ¿Sus encantos? Reformas prometedoras, precios de los metales por las nubes y un gobierno que parece amigable. Colombia también se cuela en la lista de favoritos, demostrando que en los Andes no solo hay montañas.
No todos pueden ser protagonistas en este circo. Brasil sigue siendo el gigante al que le apuestan la mayor parte del dinero (58%), pero sin pasión, manteniéndolo en «neutral». Chile también se queda en esa banca, sin pena ni gloria. Y luego está Argentina, el impredecible al que le meten un 4% por si acaso.
Este reacomodo parece un álbum de figuritas, con BofA cambiando cromos para ganar. En Argentina, se cansaron de los bancos y le apostaron a la energía con YPF y Pampa. En Chile, retiraron a BCI para incorporar a Itaú Chile. Y en Brasil, sacaron a Localiza para meter a Motiva.
Al final, la estrategia de BofA es como elegir aguacates en el mercado: se llevan el que parece menos golpeado. Su apuesta se resume en ver cuál país la riega menos próximamente. Mientras, los inversores esperan que esta telenovela bursátil tenga un final feliz y no una tragedia con sus ahorros.





