Los bonos mundiales se ponen más tentadores que una barata de fin de temporada

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Después de haber sido apaleados como piñata en posada, los bonos mundiales están teniendo un regreso triunfal, o al menos un respiro. Resulta que sus rendimientos se han puesto tan jugosos que los inversionistas, que hasta hace dos días huían de ellos como de un cobrador, ahora los ven con ojitos de amor. El bono del Tesoro británico a 10 años, por ejemplo, bajó a 5,2% después de haber alcanzado niveles no vistos desde 2007, mientras que el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense se mantenía terco alrededor del 4,78%.

La repentina calma en este manicomio financiero se debe en parte a que los operadores decidieron creerle a Donald Trump, quien sugirió que el pleito entre Estados Unidos e Irán sería más corto que un fin de semana con suegra. Aunque los precios del petróleo siguen siendo el monstruo debajo de la cama que asusta a todos con el fantasma de la inflación, por ahora el mercado decidió tomarse un valium y fingir que todo está bien, aprovechando para ir de compras.

Varios gurús de las finanzas salieron a decir que este es el momento de aprovechar la oferta. Harvey Bradley, de Insight Investment, afirmó que los bonos del gobierno ofrecen valor y que los rendimientos deberían bajar en los próximos 12 meses, lo que se traduce como: «compren ahora, insensatos, que luego se arrepienten». Por su parte, Kevin Zhao, de UBS Asset Management, confesó que ya andaba de cacería, comprando bonos alemanes a largo plazo como si fueran el último lote en existencia.

Claro que no todo es miel sobre hojuelas en este casino global. Las apuestas por una subida de las tasas de interés siguen sobre la mesa, con una probabilidad de más del 60% en Estados Unidos. En Europa, la situación es parecida, ya que los operadores esperan casi dos subidas de tasas por parte del Banco Central Europeo y una del Banco de Inglaterra. Esto mantiene a los bonos del Reino Unido y europeos más nerviosos que un novato en su primer día.

En resumen, los inversionistas están en una encrucijada, tratando de descifrar si estos rendimientos son una ganga histórica o una trampa mortal. Como dijo Craig Inches, de Royal London Asset Management, poder comprar un bono del Reino Unido con casi un 6% de rendimiento parece «una operación bastante ventajosa». Es el equivalente financiero de encontrar un billete en un pantalón viejo: una alegría inesperada que podría terminar financiando la próxima crisis.

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