Édgar Amador Zamora presumió que el Producto Interno Bruto creció 2.1 por ciento anual en el segundo trimestre del 2026, el avance más sólido desde el 2020. El funcionario atribuyó el repunte al consumo interno que alcanzó niveles máximos históricos. Según explicó, esta variable será clave para sostener la expansión económica en los próximos meses.
Los ingresos tributarios llegaron a 15.6 por ciento del PIB, una cifra nunca antes vista. Amador destacó que esta recaudación histórica permitirá reducir la desigualdad y mejorar la equidad fiscal. El secretario insistió en que tanto el gasto como los ingresos deben ser equitativos para que el Estado funcione mejor.
El gobierno se propuso pasar de un déficit primario en 2025 a un pequeño superávit este año. La deuda pública sigue en una senda sostenible porque los requerimientos financieros del sector público bajaron de 5.8 a 4.1 por ciento del PIB. Esta proporción queda por debajo del promedio de América Latina y de los países de la OCDE.
La inversión extranjera directa aumentó 95 por ciento entre 2020 y 2026 en el periodo de enero a junio. Estados Unidos sigue siendo la principal fuente de estos recursos y México representa 17.4 por ciento de las importaciones del vecino del norte. Amador calificó como notable el ritmo de las exportaciones en medio de cambios en las reglas comerciales de América del Norte.
Al final el funcionario celebró finanzas públicas sólidas y una recaudación que parece haber encontrado el botón de “imprimir dinero legalmente”. La economía crece, la deuda se contiene y el consumo no para, pero todo suena como cuando el mesero te dice que la cuenta ya está pagada y luego aparece con la propina en la mano.





