China pone el grito en el cielo y le exige a EE. UU. que discipline a su IA chismosa antes de sentarse a hablar

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Justo cuando el mundo se preparaba para una cumbre de inteligencia artificial entre China y Estados Unidos, Pekín ha decidido ponerle sabor al asunto presentando una lista de exigencias digna de una diva de Hollywood. A través de un medio estatal, China básicamente le ha dicho a Washington: «No nos sentaremos a hablar de nada ‘sustantivo’ hasta que demuestren que sus propios robots no andan por ahí de fisgones». Es la versión diplomática de «primero limpia tu cuarto antes de criticar el mío».

El detonante de este berrinche tecnológico tiene nombre y apellido: Claude, una inteligencia artificial de la empresa estadounidense Anthropic. Según un medio afiliado a la televisión estatal china, este modelo ha contraído «la enfermedad estadounidense», que al parecer consiste en espiar los datos de los usuarios, seguirlos en secreto y compartir información sin permiso. Acusan a la IA de ser el equivalente digital a esa vecina que revisa tu basura para ver qué has comprado.

El comunicado chino, con más drama que un episodio final de temporada, asegura que los modelos de inteligencia artificial de Estados Unidos ya «se han desarrollado en una dirección distorsionada». Sostienen que esta negociación no es un simple diálogo técnico, sino un intento de Estados Unidos por convertir las reglas de su propio juego tramposo en el reglamento oficial para todo el planeta. En resumen, China no quiere jugar a las cartas si el que las reparte ya se sabe todos los trucos.

Esta pelea de patio de colegio se da justo antes de la esperada visita de Xi Jinping a Estados Unidos para reunirse con Donald Trump, lo que añade una capa extra de incomodidad al ambiente. Pekín está cada vez más paranoico con que las IA gringas puedan ser usadas en su contra, y se preguntan por qué se les niega el acceso a estos sistemas «con fines legítimos», como si pidieran prestada una taza de azúcar y no una potencial arma cibernética.

Para rematar el sainete, Anthropic ya había bloqueado el acceso a sus servicios a empresas chinas el año pasado por motivos de seguridad, una medida que parece haber funcionado tan bien como una puerta de mosquitero en un submarino. La propia empresa yanqui ha acusado al gigante chino Alibaba de acceder ilegalmente a su sistema. Así, mientras los líderes se preparan para sonreír en la foto, sus ejércitos digitales ya están enzarzados en una guerra de acusaciones y trapos sucios que ni la mejor inteligencia artificial podría desenredar.

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