Aunque México ha logrado disminuir de manera significativa las importaciones de textiles y calzado provenientes de China tras la entrada en vigor de nuevos aranceles, la producción nacional de estos sectores continúa mostrando señales de debilidad. Entre enero y mayo de 2026, las compras de textiles chinos cayeron 21.4 por ciento, mientras que las de calzado registraron una reducción superior al 50 por ciento. Sin embargo, este menor flujo de mercancías no se ha traducido en una recuperación de la manufactura nacional.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indican que la producción de la industria textil acumula una caída cercana al 7 por ciento en lo que va del año. Representantes del sector consideran que la reducción de las importaciones ha sido insuficiente para reactivar las fábricas mexicanas, debido a factores como el contrabando, la competencia desleal y la persistencia de esquemas de subvaluación en mercancías que ingresan al país.
El gobierno federal implementó desde el 1 de enero un nuevo paquete de aranceles que abarca mil 463 fracciones de productos provenientes de países con los que México no mantiene tratados comerciales, entre ellos textiles, prendas de vestir, calzado y otros bienes manufactureros. La medida busca fortalecer la producción interna y reducir la dependencia de importaciones asiáticas.
Pese a ello, empresarios del ramo advierten que aún se requieren políticas complementarias para impulsar la competitividad de la industria nacional. Entre las principales demandas destacan un mayor combate al comercio ilegal, incentivos para la modernización de plantas y programas que favorezcan la inversión productiva, con el objetivo de que la reducción de importaciones se refleje en un crecimiento sostenido de la manufactura mexicana.


