El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, afirmó que la creciente colaboración entre Rusia y China representa un desafío estratégico que obliga a la Alianza a fortalecer vínculos con socios fuera del bloque. Las declaraciones coinciden con la visita de Vladímir Putin a Pekín.
Rutte reconoció que la OTAN es esencialmente una alianza transatlántica, pero advirtió que el trabajo conjunto de Rusia con China, Corea del Norte e Irán exige ampliar las relaciones internacionales.
El líder aliancista destacó los contactos intensos con Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, enfocados en innovación, defensa e intercambio de información.
Esta aproximación refleja la preocupación occidental ante el eje Moscú-Pekín y su visión multipolar en foros como BRICS. La OTAN busca contrarrestarlo con mayor presencia en la región Indo-Pacífica.

