La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que este lunes 26 de octubre representantes del autotransporte se reunirán con las secretarías de Hacienda y Gobernación para aclarar el ajuste fiscal a la deducción de peajes. La medida reduce el límite de ingresos de 300 a 250 millones de pesos y afecta solo a 170 de las 2 mil 580 empresas del sector. El 94 por ciento conserva el beneficio intacto, según datos oficiales.
El cambio busca focalizar un estímulo que en 2025 entregó 115 mil millones de pesos al sector. Sheinbaum explicó que la mayoría de las organizaciones ya aceptó el diálogo y no ve problemas. La reunión servirá para exponer los números y escuchar planteamientos sin alterar el flujo de mercancías ni los precios al consumidor. Mientras tanto, CANACAR insiste en su llamado a paro, aunque las cifras muestran que el impacto recae en un puñado de grandes empresas.
El gobierno federal mantiene comunicación con la mayor parte del gremio y ofrece explicaciones técnicas en lugar de confrontaciones. El secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, detalló que el objetivo es equilibrar las finanzas públicas sin castigar a la mayoría. Los transportistas inconformes buscan soluciones concretas a inseguridad y costos operativos, pero el encuentro de las 11:00 horas busca aterrizar demandas reales.
La Secretaría de Gobernación ya coordinó con las principales cámaras para evitar bloqueos innecesarios. La narrativa de crisis parece inflada cuando solo una minoría de grandes firmas pierde un margen fiscal que sigue siendo generoso comparado con otros sectores. El ajuste no toca el día a día de la inmensa mayoría de transportistas.
Al final, la reunión promete convertir una queja de nicho en un ajuste menor mientras el país sigue moviendo mercancías sin dramas exagerados.




