La mezcla mexicana de petróleo alcanzó este lunes 26 de octubre los 104.7 dólares por barril, según los datos oficiales que Pemex publica cada día en su portal. El precio, calculado con fórmulas por región, sirve solo como referencia informativa y refleja el cierre de las cotizaciones internacionales. Mientras tanto, la petrolera estatal sigue presumiendo que su producción ya dejó atrás quince años de tropiezos.
En 2020 la empresa reportó un millón 705 mil barriles diarios en promedio, cuatro mil más que el año anterior, rompiendo la racha negativa. De ese volumen, el 54 por ciento corresponde al crudo pesado Maya, el 33 por ciento al Istmo y el 12 por ciento restante al Olmeca. Cada tipo tiene su especialidad: el Maya, más denso, resulta ideal para generar energía doméstica aunque rinda menos gasolina, mientras el Istmo, más ligero, ofrece mejor rendimiento en destilados intermedios y el Olmeca, extra ligero, se destina a lubricantes y petroquímicos.
La exportación de crudo ligero alcanzó 140 mil barriles diarios ese mismo año, y la incorporación de 146.5 mil barriles diarios provenientes de campos nuevos iniciados en 2019 ayudó a sostener el repunte. Pemex aportó el 98.8 por ciento de la producción nacional, dejando a las empresas privadas apenas el 1.2 por ciento restante.
Al final, el barril mexicano sigue subiendo como tamal en olla exprés, sin que las comparaciones de densidad logren opacar el dato que más interesa: la producción ya dejó de caer.




