La presidenta Claudia Sheinbaum y el reelegido Luiz Inácio Lula da Silva sostuvieron una llamada el 26 de octubre para celebrar que el pueblo brasileño le dio la vuelta al resultado de la primera vuelta. Lula agradeció el gesto y recordó que la victoria del 51.78 por ciento pertenece a la gente y a las democracias de la región, mientras ambos mandatarios coincidieron en que México y Brasil deben cuidar su soberanía sin pedir permiso a nadie.
El encuentro telefónico ocurrió justo después de que Sheinbaum anunciara en su conferencia matutina que iba a felicitar al mandatario brasileño. Ella definió el triunfo como una bocanada de aire fresco tras dieciocho meses de victorias conservadoras en América Latina y el Caribe. Lula, por su parte, destacó que los dos países más grandes de la zona deben reforzar la cooperación y retomar proyectos conjuntos, entre ellos los que involucran a Pemex y Petrobras.
La primera vuelta del 4 de octubre había dado una ligera ventaja al senador Flávio Bolsonaro, pero el sistema electoral exigía más del cincuenta por ciento para evitar balotaje. Lula revirtió el escenario el 25 de octubre con el 51.78 por ciento frente al 48.22 por ciento de su rival, según el Tribunal Superior Electoral con el 99.98 por ciento de las urnas contabilizadas. Sheinbaum reconoció el trabajo del pueblo brasileño y de Lula para cambiar el rumbo y señaló que México mantiene relaciones con gobiernos de distintas ideologías, salvo con quienes violan la soberanía como ocurrió en Ecuador.
Al final, la mandataria mexicana dejó abierta la posibilidad de visitar Brasil cuando sea el mejor momento y aseguró que ambos gobiernos retomarán los proyectos compartidos sin dramas innecesarios.




