El Infonavit decidió que ya era hora de acabar con los créditos que crecían solos como chismes en el mercado. Octavio Romero Oropeza anunció en Morelia que cuatro millones 856 mil financiamientos fueron reestructurados y que más de 82 mil familias michoacanas recibirán la liberación gratuita de sus hipotecas.
Los esquemas anteriores parecían diseñados por un mago malhumorado: aunque la gente pagara capital e intereses, el saldo subía porque el aumento del salario mínimo se colaba directo a la deuda. En Michoacán, 97 mil 500 créditos ya fueron ajustados y ahora las mensualidades se mantienen fijas.
Claudia Sheinbaum instruyó corregir el entuerto. Tres ejemplos que presentó ilustran el absurdo anterior: una mujer pidió 84 mil pesos, pagó 380 mil y aún debía 744 mil; otro acreditado solicitó 96 mil, abonó 733 mil y le quedaban 861 mil por liquidar; un tercero recibió 79 mil, cubrió casi 500 mil y conservaba una deuda de 823 mil. Hoy esas tres familias deben cero.
El nuevo esquema impide que los saldos se inflen solos. Además, el Infonavit pagará el trámite de liberación de gravamen que antes costaba entre 16 y 18 mil pesos. En Michoacán se construirán 50 mil viviendas nuevas y ya se entregaron las primeras 900 unidades en el fraccionamiento Catania.
Al final, los créditos ya no se parecen a una película de terror con final abierto. Las familias solo tienen que seguir pagando lo pactado y quedarse tranquilas con su casa.




