El embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, decidió que el Gran Premio de la Ciudad de México era el momento perfecto para recordar que Cadillac y General Motors también existen, y que Sergio Pérez corre con ellos. En un mensaje en X, el diplomático celebró “un gran día de carreras” y se lanzó a respaldar a la marca estadounidense como si estuviera vendiendo camionetas en un tianguis de la capital.
Johnson vinculó el regreso de una escudería yanqui a la Fórmula 1 con la afición mexicana, describiendo a Checo Pérez como “superestrella” local y presumiendo que Cadillac lleva “la tradición automotriz de Estados Unidos” al campeonato. La publicación, acompañada de fotos y referencias directas a General Motors, buscó conectar la presencia corporativa con el ambiente que se vivió en el Autódromo Hermanos Rodríguez, donde miles de aficionados llenaron las gradas durante el fin de semana.
El diplomático evitó cualquier mención a contratos, alianzas oficiales o resultados deportivos. Su texto se limitó a celebrar la marca y al piloto mexicano, sin precisar si el respaldo ocurrió en el paddock, en una cena o simplemente frente a la pantalla de su celular. La nota también omitió detalles sobre posibles reuniones con autoridades mexicanas o planes futuros de la escudería en suelo nacional.
Al final, Johnson cerró con un mensaje genérico sobre el “ambiente increíble” del evento, dejando claro que su rol ese fin de semana consistió más en aplaudir desde las gradas virtuales que en negociar nada concreto. La afición mexicana, por su parte, siguió concentrada en las curvas y los adelantamientos, ajena al entusiasmo diplomático por los motores estadounidenses.




