El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas soltó sus números de octubre y el sector manufacturero apenas se movió de 49.7 a 49.8 puntos. Lleva ya 31 meses seguidos en zona de contracción y la recuperación parece más un bostezo que un sprint. La demanda y el empleo dan señales tímidas pero los componentes internos siguen peleados entre sí.
En cambio el sector no manufacturero pegó un brinco más claro al pasar de 49.7 a 50.6 puntos y entró por fin en terreno de expansión. El comercio y los servicios parecen recuperar el aliento después de tanto tiempo de flojera generalizada. El Instituto advierte que la mejoría todavía es frágil y nada uniforme.
Según la Estimación Oportuna del PIB del INEGI la economía creció 0.9 por ciento en el tercer trimestre y elevó su ritmo anual a 3.2 por ciento. La industria y los servicios tiraron del carro mientras las actividades agropecuarias se encogieron 0.4 por ciento. Hasta ahí todo suena decente pero el festejo dura poco.
Del lado de Estados Unidos la inflación va en subida y el crecimiento para 2026 se calcula en torno a 2.3 por ciento. La Reserva Federal mantuvo la tasa de fondos federales entre 4.25 y 4.50 por ciento y solo falta una reunión más en diciembre. Algunos piensan que todo seguirá igual mientras otros temen un ajuste al alza si los precios siguen subiendo.
El Comité también señaló el riesgo de que la inteligencia artificial termine generando una burbuja bursátil y financiera de las gordas. La recuperación mexicana parece más un intento fallido de levantarse del sofá que una verdadera fiesta. Al final todo sigue dependiendo de que no se reviente nada antes de tiempo.




