El Estado de México decidió que la mejor forma de combatir la falta de oportunidades es abrir más aulas, y esta vez lo hace con estilo propio: siete planteles nuevos de la Universidad Rosario Castellanos se suman a los ya existentes en Naucalpan, Chalco, Chimalhuacán y Nicolás Romero. La gobernadora Delfina Gómez presentó el avance en su Tercer Informe, donde también aparecen nuevas carreras en la Universidad Tecnológica del Valle de Toluca y el Tecnológico Nacional de México. Parece que la estrategia es sencilla: donde falte un ingeniero, poner un salón; donde falte un dato, ofrecer una carrera completa.
El pasado 12 de octubre se inauguró el plantel de Nicolás Romero, que ofrece Inteligencia Artificial, Ciencias de Datos, Derecho, Psicología y otras licenciaturas. Los de Chalco y Chimalhuacán ya funcionan desde el semestre 2026-1, mientras continúan las obras en Texcoco y otros municipios. La Universidad Rosario Castellanos mantiene su fórmula sin examen de admisión y con modalidades presencial, híbrida y en línea, lo que facilita el acceso a miles de jóvenes. Al mismo tiempo, la UTVT incorporó programas de Logística Aeroportuaria, Mecatrónica y Ferroviaria, y el Tecnológico de Coacalco suma Ingeniería Ferroviaria para apoyar los proyectos nacionales de trenes.
El informe detalla que los nuevos planteles avanzan según lo programado y buscan formar talento para sectores estratégicos del estado. Con estas acciones, Edomex refuerza su oferta educativa sin complicaciones innecesarias ni requisitos absurdos.
Al final, la jugada es clara: más universidades significan menos pretextos y más profesionistas listos para lo que venga, aunque sea un vagón de tren o un algoritmo que todavía no inventan.




