En Naucalpan la gente ya no tendrá que batallar tanto para llegar a Cuatro Caminos, porque la Línea 3 del Mexicable avanza como si le hubieran puesto café espresso a los ingenieros. La obra, que conectará con el Metro de la CDMX, ya dejó atrás la parte pesada de la cimentación y ahora se enfoca en el cableado que vigilará todo en tiempo real.
Los avances alcanzaron 74.71 por ciento y la Secretaría de Movilidad del Estado de México reportó que ya se instalaron nueve mil 500 metros de cable de comunicación. Este sistema permitirá checar la velocidad del viento, la operación de las cabinas y los equipos de seguridad sin que nadie tenga que adivinar qué pasa allá arriba. El proyecto contempla once estaciones y beneficiará a setecientas mil personas de colonias como Lázaro Cárdenas, El Capulín y Lomas del Cadete. El tendido del cable se hace en tres etapas: primero un cable guía de diecinueve milímetros con ayuda de drones, después la tracción del cable definitivo por especialistas italianos y al final el tensado. Mientras tanto, siguen colocándose columnas, escaleras y el primer elevador de los dos que se proyectaron.
El secretario Juan Hugo de la Rosa García supervisó los trabajos el cinco de agosto y confirmó que la obra civil entra en su recta final. La ruta troncal tendrá seis estaciones entre Cuatro Caminos y La Tolva, doscientas setenta y ocho cabinas y dos derivaciones hacia Lomas del Cadete e Izcalli Chamapa. Se estima que los usuarios ahorrarán hasta treinta minutos por viaje y tendrán un traslado más seguro, rápido y sin tanto tráfico que atormente el Valle de México.
Al final, el Mexicable no solo sube gente, también sube el nivel de cómo se mueven las cosas cuando alguien sí termina lo que empieza.




